03/12/2014 | Bioingeniería
Células madre para la curación de heridas profundas de piel
Científicos del CONICET lograron mejorar el proceso de curación de heridas profundas de piel y promover la regeneración del folículo piloso, a partir
balaña foto
Doctora Barañá y equipo.

Las heridas profundas de piel producen una completa destrucción de sus elementos regeneradores: no solo la piel no queda como antes, sino que en la zona no crece el vello en forma natural, lo que hace que la cicatriz sea más visible todavía. Esto es algo común en caso de quemaduras, cortes profundos o úlceras crónicas.

En la actualidad, estas heridas se tratan con injertos de piel autóloga de grosor parcial o completo –piel sana extraída del mismo paciente-, injertos de piel cadavérica, dermis acelularizadas o láminas de queratinocitos autólogos que sellan la herida para evitar la pérdida de calor y fluidos y previenen infecciones.

Una promesa que comienza a tomar cuerpo es la utilización de sustitutos de piel generados por bioingeniería de tejidos mediante el uso de células autólogas o alogénicas y dispositivos matriciales, que permitirían contar con sustitutos permanentes capaces de mejorar la apariencia y funcionalidad de la herida tratada.

El equipo dirigido por la doctora María Eugenia Balañá, investigadora del CONICET en el Instituto de Ciencia y Tecnología, César Milstein, desarrolló una alternativa de sustitutos de piel compuesta o dermo-epidérmicos, mediante la utilización de células adultas obtenidas del folículo piloso. Estos sustitutos comprenden un componente matricial y dos componentes celulares (dérmico y epidérmico).

“La matriz provee elasticidad y resistencia a la epidermis además de jugar un papel importante como soporte de las necesidades celulares in vitro” explica la doctora Balañá.

El objetivo de la investigación, publicada en la prestigiosa revista Stem Cells Translational Medicine, fue lograr un sustituto de piel compuesto por una epidermis y una dermis funcionales, capaz de regenerar los apéndices epidérmicos (folículos pilosos, glándulas sebáceas), que pudiera revascularizarse –permitiendo la toma del injerto evitando su pérdida y que este sustituto fuera fabricado con materiales biocompatibles, que estuvieran disponibles rápidamente y que su costo fuera razonable.

Por lo tanto, había que desarrollar un sustituto permanente de piel compuesta humano con células madre de folículo piloso (HFSC) y de células de papilas dérmicas (DPC), y para eso se usó una matriz dérmica acelular porcina como andamiaje. El uso de las células madre es una alternativa sumamente interesante pues permite un resultado permanente del sustituto.

La investigación

Se estudió la arquitectura de la piel generada por ingeniería de tejidos, la persistencia de células madre y la regeneración del folículo piloso, y la toma del injerto en ratones. Después de 14 días, las construcciones de piel injertadas que contenían células de la papila dérmica (DPC) mostraron la epidermis intacta y la demis porcina parcialmente remodelada. En estas construcciones se mostró incrementada la neovascularización, lo que permitió la sobrevida de la epidermis y el comienzo temprano del proceso de remodelación de la matriz, además de la aparición de estructuras similares al germen embrionario de folículo piloso.

El doctor Gustavo Leirós, co-director de la investigación, señaló la importancia de haber observado en la construcción con DPC injertadas, los sucesivos estadios embrionarios del desarrollo de la unidad pilosebacea, indicando una verdadera neogénesis del folículo piloso en la zona regenerada.

Por lo tanto, concluyeron que los resultados obtenidos en los experimentos en ratones sugieren que la presencia de DPC en los sustitutos de la piel compuesta favorece la toma del injerto y acelera el proceso de curación de la herida.

Asimismo se observó una disminución de la contracción de la cicatriz, que significa una mejora tanto en el aspecto funcional como en el estético de la piel.

“In vitro, la presencia de DPC en las construcciones de piel compuesta contribuyó a la formación de una epidermis estratificada más regular, con mayor número de capas e invaginaciones epidérmicas y una mayor cantidad de células madre. Además, en las construcciones injertadas en los ratones nude, la presencia de DPC favoreció la angiogénesis temprana, que dio cobertura inmediata a la herida y aceleró el proceso de remodelación de la matriz. Las DPC aceleraron la curación de la herida previniendo la formación de cicatrices hipertróficas y la contracción. Por último, la presencia de brotes epiteliales dentro de la dermis, se observó exclusivamente en las construcciones que contenían DPC y podría indicar neogénesis de folículos pilosos”, remarcó Balañà.

Esta investigación, dirigida por Balañá, estuvo a cargo del equipo formado por el doctor Gustavo José Leirós, y las licenciadas Lía Castellanos y Ana Gabriela Kusinsky. También contaron con la colaboración de los doctores Hugo Drago, Silvia Bossi y Flavio Sturla del Hospital de Quemados de la Ciudad de Buenos Aires y de la doctora Inés Stella del Centro de Estudios Biomédicos, Ambientales y Diagnóstico de la Universidad Maimónides.

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